Para don Basilio Salinas la mañana resultaba explendida.

No porque luciera el sol, sin viento y la temperatura cási fresca, de la brisa del mar, hacía muy soportable la primavera,.Casi hasta se podía decir que era una delicia el tiempo. O por lo menos él, Basilio lo percibía así en su barrio de la plaza de Toros.

Su cochecillo se segunda mano, reparáo lo tiene aparcáo en la misma puerta de su casa. limpio, inmaculáo, aunque la pintura del techo esté parda, desde el domingo que lo limpío. Su mujer en el mercáo que se hace en la calle, sin prisas, llegará pá hacer la comía con lo que haya compráo. Su hija, trabajando con el novio, que han montáo una panadería, y si sale bien la cosa y ven que pueden pagar la deuda de la hipoteca del local y sacar pá vivir se casan. Y la mayor, que víve en málaga, casá con uno de alli , viene con los tres nietos, en verano, que habra que poner los colchones en el suelo, además de por la calor, pá caber tóos, la casa es pequeña, y son cinco más de golpe.

De repente piensa lo que piensa, coge las gafas ahumadas que estan en la mesa y abre la puerta. El tambien vá a salir, a ver a quien se encuentra en la calle. El barrio está compuesto por vecinos de la clase trabajadora. todos los oficios tienen alli su representación, carpinteros electricistas fontaneros, mecánicos, yesáires, alicatadores, forjadores, trabajos donde la mujer no sábe y los hacen los hombres.

En la avenida Vilchez, una mujer con un perro; bastante pequeño de tamaño el chucho, pá la correa inmensamente larga con la que lo lleva la dueña atado, méa en cuclillas y cága, por lo que se vé que es una perrita, la mujer lo toma con calma. La saluda porque la conoce. Se llama Candelaria, y se vé que ha estado en la peluquería.

Buenos días,

Buenos días le contesta ella,

Mirandolo de arriba abajo cási sin ningun disimulo. Una cateta que se vino del pueblo, y a pesar de llevar en Almería mucho tiempo viviendo, todavía, le hace el retrato a las personas, de la cabeza a los pies.

Aligera el paso, con intención de llegar al kiosko. Allí a tomarse una copa de anis seco con limon, que le hace de digestivo  y luego leerá el periódico de la Voz de Almería, pá enterarse de lo último. mientras fuma.

A la una volverá a la casa a ver si ha llegado su mujer, si nó irá a buscarla callejeando a ver si la vé, y la ayuda con las bolsas.

Dijo que iba a ver si le compraba una jibia a uno del Alquian que se pone con una caja de pescáo, a venderla, que la tiene amarrá a la moto, por si aparecen los guardias largarse de momento, hasta que se vayan. Y tambien iba a comprar, dijo un pantalón pára él, de chandal, fresquito.

A ver lo que tráe.

Pensando eso, se terminó la tapa de queso y almendras que el del kiosco le había puesto, con la copa, y despidiendose de los que había alli, conocidos que cómo él no tenian nada que hacer, y disfrutaban la mañana de conversación apoyandose sobre la barra de madera del kiosko, o sentados en los taburetes que tiene el dueño, pá las partidas de dominó.

Págó, con calderilla la copa y le dió la espalda al kiosco alejandose  y enfilando hacia el taller de los zapateros, que durante todo el día cosían cremalleras, a máquina y le ponian tápas nuevas a los zapatos de señora que les llevaban las ámas de casa.  Allí echaría otro rato, hasta que fueran la una, se sentía bien recibido, y el oficio que tenian de zapateros remendones, le permitía, al estar en el negocio con ellos, charlar con la gente que acudía, que a muchos los conocía, y se formaban tertulias.

Allí se enteró, que la pensión que él tiene, a lo mejor se la quitan, dijo una vecina, las que no son contributivas, van a dejar de pagarlas, es lo que comentan.

Y algo en su interior, dijo ¡ un No deseperado ¡ eso no puede pasar, el vacío se lo tragaba. Antes viene Dios, que baja del cielo, que pase eso. Si me quitan la pensión no puedo comer, y a ver que voy  a hacer.

Por lo que al pasar por la parroquia, cerca muy cerca yá de su portal, se metió dentro a rezar. Alli estaba la Virgen, que lo miraba, Maria Inmaculada, vestida con un manto azul y una túnica blanca, que llevaba al Niño Jesus tomado en brazos.

El silencio del templo éra cási mágico, olía a cera de velas y el doráo general de la iglesia, con pan de oro acicalada, le imponía. Sábia que a la que veía, representada en escayola pintada era la Madre de Dios. el Señor que todo lo puede, que estaba tambien alli, tomáo en los brazos de ella..

Y con la voz del pobre, que siempre pierde, le pidió, a ella, que lo que le habian dicho, estuviera infundáo, cuentos chinos que alguien se há inventáo. almas malas que quieren causar sufrimiento, mintiendo. inventandose que van a quitar las pensiones cómo la suya, la que él tenía..

María Santísima parece que lo mira, le dá a él mucha alegría que la cara de la Virgen séa tan bonica, y se lo pide de nuevo: ¡ María le dice ¡  tu sábes mi vida y la de mi mujer, por favor Señora de la Mercé, que los del gobierno no nos dejen sin comer.

Le parece que en los ojos de la Virgen, ha relampagueado un brillo, una luz en sus pupilas, mejor que si le hubiera echo un guiño, por lo que totalmente seguro de que de la manera que séa, ella se encarga, de esa taréa, que no quiten las pensiones y en su defecto, si las quitaran, la Iglesia Católica de España, socorrería al que lo necesitara, cómo en los primeros tiempos hacian los cristianos, que lo compartian todo. Una vuelta a lo mismo, a aquellos tiempos chulísimos. La crisis se combate con amor. Lo poco que hay se reparte, que haya pá tóos, aunque se toque a poco. Esa es la inteligencia, hacerle cáso a Jesus, la vida siempre divertida con mucha luz.  

Lo que cuentan son las personas, y mejor riendo que llorando. El mundo hoy, es un descalabro. El dinero en pocas manos, una locura que se ha hecho endémica en la tierra, y los que padecen esa esquizofrenia de amontonar pélas, traen a los demás de cabeza. rompamos esas cadenas férreas, que nos oprimen tanto el cuello que axfisian.,

Son sinverguenzas con todas las letras, ha de termianr pá siempre, el reconocimiento al que estan acostumbráos, encima de ser grandes ladrones, ¡ Oye ¡ bien, pero que mú bien miráos. 

No se puede hacer eso que ellos hacen,  es criminal del todo. por eso Diso intervendrá, para poner páz, los listos deshumanizáos, que han infrigio a los demás pobreza austera, por llevarse ellos solos, lo que habia, que era pá todos, no entran en el Cielo. cualquier tonto, puede comprenderlo, no hay premio pá ellos, al contrario, fuego, el premio es para los mansos a los que dejaron en cueros.